Un día me sentí desesperada. Me quedé sin ayuda económica, sólo tenía la pensión de mi hijo que era un tercio de lo que necesitaba para sobrevivir. Cuando llegó ese momento que me puso entre la espada y la pared sobre mi economía ¿qué podía hacer? Pedir ayuda desesperada... Hartarme de llorar... Hundirme en la resignación... Quejarme de la vida culpando al gobierno, a la situación social, a quien no me contrató...??

Bueno, no fue nada de eso. Estaba asustada, más bien muerta de miedo, tanto, que casi me costaba reconocerme a mí misma en esa situación porque era demasiado doloroso. Estaba aturdida y sorprendida de estar viviendo eso ¿por qué a mí? ¿Cómo me puede estar pasando esto a mí? Pues sí, me estaba sucediendo, pero había algo en mí que todavía confiaba en una posible solución, es como que, aunque yo no confiara en mí misma, la vida si y me ayudaría de alguna forma..., intuía que había algo que sabía lo que había que hacer y me lo mostraría, sentía eso. Trabajé sobre ello y llegó una solución que fue temporal en la que también trabajé mi interior y, unos meses después, apareció otra más estable, un lugar del que también aprendo y me siento agradecida por ello..

Y es que, las lecciones de la vida pueden ser a través de cualquier circunstancia que vivamos, nuestras relaciones sociales, de familia, de pareja, con hijos, el trabajo, la casa..., lo que sea, pero son lecciones, están ahí para que aprendamos. Nos están mostrando qué es lo que hay en nosotros que está relacionado con eso que tanto nos disgusta y nos queremos quitar de encima. Queremos salir desesperadamente de esa situación porque necesitamos realmente ayuda, en muchos casos, ayuda para vivir y no queremos sentir esos sentimientos y emociones devastadoras que nos generan tanto sufrimiento.

Nos generan sufrimiento porque ya estamos suponiendo, o dando por hecho, lo que va a suceder en el siguiente momento "futuro":

En el caso de escasez económica, por ejemplo: me voy a morir de hambre, voy a perder mi casa, voy a perder mis hijos porque no podré alimentarlos, voy a ser un cero a la izquierda en esta sociedad como quienes viven en la miseria y nadie les ayuda, nadie les escucha... MIEDO, PÁNICO...

La mente ya ha planeado todo lo que va a suceder, cómo te vas a sentir porque "TIENE MEMORIAS" (tiene recuerdos que no sólo son los tuyos, son los de tu familia, tus ancestros y los guarda para prevenir, evitar que vuelva a suceder lo mismo - ese es el objetivo biológico de la mente, la supervivencia) y se pone en marcha apretando el botón de "stop" a la autoconciencia. Ahora yo me encargo y se terminó, de momento (mientras dure el miedo, pánico...) la elección consciente, ahora manejo yo "todo". Entonces, no puedes elegir desde la reflexión, la paz, la confianza, la satisfacción, la claridad y la tranquilidad. Ahora eliges desde el miedo, desde la decisión que te salva "supuestamente hablando" ya que lo que te salva hoy puede ser tu enfermedad mañana...

Las consecuencias son aceptar todo aquello que no te gusta, que te desagrada y te agota, pero lo necesitas. Aceptas aquello que la mente ha considerado que necesitas para sobrevivir y así vas tomando tus decisiones. A veces puedes ir de un lado a otro arrastrando cada vez más frustración, más desengaño, más desesperación y sin enterarte de nada.

Esto es muy complejo y hay libros, libros y más libros además de investigaciones y más investigaciones demostradas ya científicamente. Pero la experiencia no necesita de demostraciones científicas cuando estás atento a lo que te sucede y los mensajes que te trae cada suceso, cada vivencia.

El mayor aprendizaje, la aceptación de lo que sucede, te guste o no te guste, te saca del estrés, del miedo y del "stop". Es como decir, vale, me rindo, me está sucediendo "... ... ... "

Reconocer todo aquello que pueda estar relacionado con eso ¿para qué estoy viviendo esto?

Ahora toca liberar las emociones que me provoca, las creencias limitantes y de no merecimiento, las fidelidades familiares, la falta de confianza, la autoestima, la falta de fe en la vida...

Toca no reconocerse como identificado con eso, es decir, "no lo comparto", para que la vida te crea, le demuestras a la vida que no lo compartes, pero que no te resistes a lo que es, lo aceptas y confías. Sueltas y dejas ir las emociones de sufrimiento que te generan esas situaciones, bien porque consigues estar presente y no quedarte en el patrón de víctima, o bien porque trabajas con herramientas que sirven para eso y que te sacan del bloqueo, te liberan de esas emociones y empiezas a fluir. Esto quita drama a la situación y que es algo que al ego le encanta (el drama), pero que no te hace ningún bien, todo lo contrario, te paraliza y te mantiene en lo que estás viviendo una y otra vez, siempre lo mismo...

Siempre he dicho "no me queda otra...", cada vez que he tomado una decisión porque me veía forzada, no llegaba otra solución y ocurría así porque tenía que aprender algo y seguirá sucediendo cada vez que lleguen nuevos aprendizajes, como el hecho de aceptar lo que está pasando en este mismo momento, SI NO QUIERO SUFRIR..., "no me queda otra", después vendrán las soluciones, pero lo primero es rendirme a lo que es, lo comparta o no, esté de acuerdo o no. Después la solución, la que tenga que ser, pero algo sucederá, seguro.

LA RESISTENCIA AL PRESENTE sosteniendo emociones dolorosas que nos mantienen en la misma situación una y otra vez, pero eso tiene solución ¿estás dispuesto a hacer algo por ti?

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¿Y qué puedo hacer yo?

Quizás, traer algo de esperanza y fe a un mundo en el que hay tantos faltos de fe y confianza, tal y como me ha sucedido a mí. Tenemos toda la vida, pero cada vez se confía más y se tiene más certeza cuando seguimos el camino del corazón.

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Tal vez pueda despertar ALMAS en humanos dormidos, tal y como lo he estado yo, sin contar lo que todavía me queda...

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Sea lo que sea, yo seguiré haciendo lo que me corresponde y colaborar en la posibilidad de tener un mundo mejor, empezando por el mío, desde mi interior...