Paciencia, tesón, fe, confianza...

Lo que vivimos podría ser todo lo que necesitamos cuando sabemos entender la vida, sus mensajes y estamos provistos del conocimiento adecuado para manejarnos con nosotros mismo y con la vida. Todo lleva su tiempo, pero la fe mueve montañas, lo sabemos ¿verdad? Y si a eso le sumamos estrategias para tener más claro cómo aprender a fluir con la vida, entonces nuestro corazón puede alcanzar la paz que necesita.

Cuando aquello en lo que nos empeñamos no se cumple, tal vez sea porque ese empeño implica estar resistiéndonos al momento presente, y si en éste tenemos que resolver algo todavía, no llegará eso nuevo. Primero hay que encontrar la solución de lo que nos sucede en el presente ya que éste es el reflejo de todo lo que nos sucede a nivel interno, tanto lo que nos beneficia como lo que nos perjudica (pensamientos por creencias, juicios y miedos). Y aquello que tememos tendrá más posibilidades de que suceda y ¿por qué?... LA ATENCIÓN Y LO QUE SENTIMOS

¿A qué le prestamos atención? a eso que no nos gusta por lo que nos resistimos y sigue sucediendo..., mientras, eso en lo que nos empeñamos no sucede. Además de tener en cuenta que no sabemos cual es el objetivo de nuestra alma, nuestro ser, qué lecciones o cosas hemos venido a aprender y resolver siendo el momento y las situaciones presentes (las cosas que estamos viviendo) las que nos muestran lo que necesitamos cambiar, y lo que no, observando lo que sentimos.

Otra forma de decirlo y perspectiva:

Las expectativas son una forma de empeñarnos y un gran tema. Una barrera, a veces, bastante grande que puede impedir que las cosas sucedan y os pongo un ejemplo: estamos deseando cumplir un sueño, tanto que no soltamos ese sueño y estamos como empeñados (en lugar de FLUIR). Esto implica que, a la vez, nos estamos resistiendo a lo que es (lo que resiste persiste), el momento presente de forma que nada sucede, parece que las cosas no se mueven o, incluso, empeoran por momentos... Tiene tanta fuerza el empeño de las expectativas que hasta podemos llegar a creer en la mala suerte, aún sabiendo por todos los conocimientos que tengamos..., que ni la casualidad ni la mala suerte existen, pero os aseguro que yo casi he llegado a creer en ella (tal vez en mi inconsciente albergue algo...) debido a ese "no cambia nada" y las cosas parece que van a peor. Es difícil sobrellevar una situación en la que no paramos de ser bombardeados con aquello que no sabemos cómo gestionar, resolver o cambiar. Pero todo tiene un "para qué...", una causa. Estamos en un mundo de causalidad, no casualidad. 


En definitiva, se trata de hacer algo con eso que nos sucede y con lo que no nos sentimos bien siendo la primera señal de que "algo no va bien", ya sea porque no forme parte de nuestros valores o nuestros gustos, tal vez objetivos con sentido moral, incluyendo el propio sentido de nuestra vida. 

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¿Te apetece un descanso con este vídeo? Analisis del libro "El hombre en Busca de Sentido" del doctor Vicor Frankl que sobrevivió a la experiencia de un campo de concentración Nazi.