¿Sin apegos?

12.01.2022


Pero, entonces, ¿dónde o a quién me agarro?, ¿de qué me sostengo?

Qué trabajo cuesta diferenciar entre apegarse y, simplemente, estar. Tener algo, estar con alguien, formar parte de un colectivo por coincidir en gustos..., pero eso no implica que "emocionalmente hablando" uno crea que no podría vivir sin eso y hará lo imposible e impensable para sostener aquello a lo que se aferra.

Uno no se apega a la necesidad de respirar, comer (los excesos quedan en otro espacio), beber, tomar el sol, el aire, vestir para proteger el cuerpo, relacionarse... Tener un techo bajo el que cobijarse..., eso son necesidades para poder sobrevivir en este mundo y el cuerpo lo necesita pero todo lo que no forma parte de eso y está dentro de las estructuras mentales llenas de creencias, juicios, miedos..., ahí surgen los apegos innecesarios y, creo, que casi todos los padecemos.

¿Y si me apego al vacío? Si se le puede llamar así... Puedo apegarme a la nada, el espacio del que todo surge pero en el que nada queda. Todo nace y todo muere. Todo va y todo viene. Todo sale y todo regresa... Pero, claro, entonces no podría llamarle apego pues sería más bien una entrega y aceptación plena de ese espacio del cual vengo, en el que puedo entrar de nuevo y salir cuando quiera pero que, en realidad, nunca dejé de estar ahí, sólo lo tapaba con infinidad de ruidos y distracciones de esta vida.

¿Qué tal sería si me muevo por ese espacio?, ¿sería el fin a ese apego innecesario por comprender que, más allá de algunas necesidades, todo lo demás puedo disfrutarlo sin más? Sin esperar nada en particular. Que lo que hoy tengo, quizás, mañana ya no esté en mi vida. Sin exigir desde mi postura y no comprender la del otro. Sin fustigarme por creer que fracaso cuando no hay resultados. Que puedo ser feliz a pesar de...

A más tenemos..., más creemos que necesitamos...