Compartir mi libertad

30.01.2020

                    Compartir mi libertad, no mi desesperación y necesidad


Esa es la clave, eso era lo que no entendía bien.

No salía de ese miedo a ser privada de mi libertad, verme comprometida a..., o no ser capaz de corresponder a las expectativas del otro pero, a la vez, deseo compartir parte de mi tiempo con alguien, quizás, para que sea más gratificante. Igual que se dice: cuatro ojos ven más que dos, dos personas lo pasan mejor compartiendo algo que les gusta a los dos que cuando están cada una por su lado, aunque no sea necesario o no tenga esa necesidad.

Hay momentos para todo pero, tener cierta libertad en mi vida y muchos miedos por todo lo que puede suceder al compartirla, no significa que sea imposible, todo se puede arreglar.

Si declarase mis más profundos sentimientos, éstos serían:

No quiero que seas una copia de mí, eso era antes cuando no tenía ni idea de lo aburrido que podría llegar a ser o que tengas que ser como yo quiera que seas ya que, ahora, sé que puedo estar equivocada, mucho menos intentar cambiarte a mi gusto o que intentes hacer lo mismo conmigo.

Pero, también comprendí que tenemos que tener aspectos (importantes para ambos) en común para que funcione nuestra comunicación y las oportunidades se den.

No quiero exigirte que cambies, ni siquiera permitiría que intentaras cambiarme a mí (ya lo he dicho antes). Prefiero inspirarte y que me inspires con tus reflexiones y consejos para que yo pueda darme cuenta (por mí misma) de lo que me gusta y lo que no; con lo que estoy de acuerdo y con lo que no lo estoy. Si quiero decir si o quiero decir no, sin miedo a que te enfades conmigo por ello y que yo tampoco me enfade contigo.

No tienes que obedecerme ni yo tengo que obedecerte a ti, pero aceptamos las opiniones que tengamos como una forma de aportarnos y adaptarnos, según qué casos y todo se puede hablar...

Deseo no tener miedo a decirte que no te acompaño en algo y no por eso me tenga que molestar lo que haces al igual que te podría suceder a ti conmigo.

Deseo aceptar que el amor no es perfecto, eso es imposible y, en realidad, es un aprendizaje que hacemos juntos del que podemos disfrutar, si así lo elegimos. Nadie es igual a nadie, eso es un hecho, simplemente, podemos compartir afinidades y lo que tengamos en común para comunicarnos y poder fluir juntos.

El amor es un encuentro entre tú y yo respetándonos (ambos) como somos sin imponer nada. Se trata de reforzar lo que si compartimos para alimentar un cariño mutuo.

Una parte de mí me dice que es muy difícil y que, por supuesto, si no me conviene estar a tu lado porque no tengo los suficientes motivos o afinidades para estarlo, no estaré, al igual que tú harás conmigo, pero como hay otra parte de mí que sabe que no tengo ni idea de lo que realmente es bueno para mí, no es necesario que me preocupe de lo que será o no será..., sólo tengo que seguir mi camino y aceptar lo que se presente sin buscarlo, que no sea por tener un deseo descontrolado o sentirme sola y desconsolada.

Aprendo que el amor, a veces, es aceptar que no puedo estar contigo, sin juzgar el motivo porque cada uno elige y nuestros deseos no siempre son afines.

Si tu libertad no es compatible con lo que yo deseo compartir, es obvio que no funcionará y a la inversa.

Si tus deseos oprimen mi libertad, está claro que me sentiré presa si me mantengo a tu lado y lo mismo es a la inversa.

El amor no es exigencia, es aceptación, pero empiezo por mí. Si quiero estar, estoy. Si quiero compartir, comparto o no, pero no porque quiera ser egoísta, sino porque quiero ser sincera, lo cual no es lo mismo que adaptarnos y llegar a acuerdos cuando éstos los hacemos con conciencia y total posesión de nuestra expresión personal e individual.

Si deseo retirarme (tal vez me convenga por tener unos intereses o deseos, determinados, en mi vida que no son viables con los tuyos), simplemente me retiro, pero lo hago sin rabia y sin juicio, aceptando que tú también puedes hacerlo conmigo. Es hacer desde un estado de paz y aceptación, aunque no lo entienda.

El amor es transformar la atracción que hace que me fije en ti, pero que no eres (en todo) como yo creo que eres y deseo que seas..., en aceptación y respeto permitiendo que las cosas sean como tengan que ser.

Sólo yo puedo saber qué siento en mi corazón, al igual que, sólo tú puedes saber qué sientes en el tuyo.

Compartir mi libertad es sumar, no restar y así debe ser, también, para ti.

Y, ahora, me pregunto ¿Tendré el valor de cumplirlo?