Con todo mi cariño, no estoy disponible

20.03.2020


Y lo digo con todos mis respetos y todo mi cariño, ahora mismo, no estoy disponible, al menos, no para todo aquello que no sea necesario, aquello que perjudique nuestra paz y bienestar.

He leído un artículo que se titula "Hoy no estoy disponible", está muy interesante, pueden leerlo pinchando aquí: hoy-no-estoy-disponible.  Lo que más me ha gustado es que me ha llegado como señal de que estaba haciendo lo correcto, justo al finalizar mi primer día de des conexión total del móvil y cualquier información que en él me llegaba porque sentí que así lo necesitaba.

Sé (por ciertos conocimientos), que no todas las personas necesitan de un nivel alto de introspección o cierto aislamiento (que no es lo mismo que ser antisocial) en el sentido de la dosis y la forma, para poder seguir al frente de lo que va deparando el día a día. Es una forma energética de actuar necesaria para ciertas personas, algunas más que otras. Vives un suceso (da igual si es con una persona en particular o situaciones) que genera cierta sensibilidad o reacción y para restablecerse e integrar el aprendizaje (asimilarlo) hay que retirarse. Cuando se ha reflexionado, tranquilizado y estabilizado, ya se puede salir otra vez fuera. Ya no es necesario quedarse sólo con la cabeza asomada a la ventana para tener algo de aire, se puede volver a compartir con los demás desde el bienestar y la propia confianza y seguridad.

Las personas que son muy sociables o que necesitan mucho de los demás (y no estoy diciendo con esto que los otros no sean sociables o que no necesiten de compartir con los demás, sino que lo hacen, quizás, menos) no viven estos procesos tan continuamente, algunas sólo pequeños momentos del día a día.

Pero, volviendo al título del artículo, estoy segura de que a algunos les puede sonar egoísta, pero también sé que a muchas otras personas les va a resultar atrayente, sobre todo, a todas las que están saturadas, estresadas, cansadas (mucho más si tienen una personalidad introvertida) por el motivo que sea (tanto física como mentalmente) y, en el fondo, desean hacerlo (lo necesitan), pero no se atreven.

Es curioso cómo la vida nos pone a prueba con lo más insospechado para ver si espabilamos y nos damos cuenta de lo que se trata eso que vivimos. Para mí es doloroso (en cierto modo), el no poder compartir lo que, a veces, veo, sobre todo, porque no me entienden, ¡qué casualidad!, y estoy siendo irónica porque la casualidad, para mí, no existe.

Y es que, una gran lección es comprender que los demás, por más que quieras que piensen como tú porque ves engaños más allá de lo que los ojos pueden alcanzar, trampas más allá de las apariencias y también, por qué no, una verdad más sana, más coherente a la vez que, las memorias dolorosas con el inconsciente biológico o el árbol familiar y un largo etc., no significa que tengas que hablar. Tienes que limitarte a vivir tu vida y ser "tú" un ejemplo de acción y superación. Al principio te crees que tienes que contarlo todo. Crees que los demás deben saber lo que tú percibes, pero nada más lejos de la realidad, no se trata de eso.

Cuando el mundo te duele demasiado por la alta sensibilidad, huyes del sufrimiento. Huyes de todo aquello que percibes como terrorífico o maquiavélico y, es que, menuda ironía parece ser el hecho de que, para ver, hay que ser "sensible". Una cosa es aprender a defenderte en la vida, ser pícaro, vivo, listo..., y otra muy distinta, ver más allá y, para eso, se necesita de una determinada sensibilidad, pero bueno, todo se puede aprender en este mundo...

Una persona que ve más allá puede no tener picardía ninguna, pero si se desarrolla en su cualidad, percibirá lo que el otro, quizás, jamás conseguirá ver y si observa algún tipo de engaño por autoengaño, manipulación, enfoque equivocado (lo que sea), por más inconsciente que el otro sea de eso, se retirará. Lo hará sin maldad ninguna, simplemente, porque tiene que hacerlo, es como que "sabe" lo que tiene que hacer y eso sólo sucede cuando "ha aprendido" las lecciones, pero mientras caerá una y otra vez en las trampas de la sociedad, la picardía, posibles intereses o maldad. De los contactos sociales con su picaresca, sus normas, costumbres, educación, esto sí esto no, etc., etc.

Esto es duro (al menos, para mí, lo es, hasta que me acostumbre ;)) porque no puede entenderse si no se vive (cada uno con lo suyo) y sientes que nadie te entiende. a veces, eres el bicho raro. Puedes ver (cuando despiertas) el insulto egoíco (programas del inconsciente y educacional), entre bromas, de quienes no comparten estas visiones y están muy seguros de su opinión. Pero cuando comprendes que no se trata de juzgarles e intentar convencerles de lo que tú también opinas, sino de que cada uno viene aquí a hacer su parte, entonces es cuando puedes respetarte y respetar al otro sin creer que nadie es mejor que nadie. Sin necesitar nada del otro o no más de lo necesario, en lo que nos toca hacer y, mientras, disfrutar de su compañía y aportaciones, compartir..., cuando ambos son afines. Entonces es cuando eres y permites que sea.

Si comprendes que prestarte atención es importante no sólo por ti, sino para ser más honesto con los demás, también vas a comprender que el otro no te preste atención cuando no esté o no se sienta disponible. Ese es el verdadero respeto, pero tienes que empezar por ti.

Creer que tenemos que estar ahí siempre sin tener en cuenta nuestro estado anímico y gustos, es uno de los mayores errores de la educación "por compromiso" o por quedar bien (necesidad de aprobación) y sin tener en cuenta lo que se siente. No se trata de tratar mal al otro o carecer de amabilidad, se trata de ser uno mismo y respetar los sentimientos, esa es la verdadera forma de relacionarse honestamente, sin juzgar ni hablar mal, menospreciarse, manipularse, reclamar, reprochar...

Dejar de insistir en la atención del otro es permitirse ser libre, soltar esa carga de "dependencia" y necesidad.

Puede que sufras porque necesites atención, pero esa necesidad no viene del corazón, viene de la necesidad, la propia palabra lo dice y eso forma parte del niño herido que no fue atendido de la forma que necesitaba por las circunstancias que fueran, pero ahora ya no eres ese niño herido, eres un adulto que puede elegir darse a sí mismo la atención que en su día no le dieron.

Puede que sufras porque deseas ayudar y no lo consigues, pero también es posible que eso no suceda porque todavía no has empezado a ayudarte a ti mismo, primero (como todo empieza por "uno mismo"), y tendrás que aprender la lección, sino, así seguirás hasta que lo consigas.

Suelta la educación impuesta y coge el sentimiento desde el corazón para no engañar a nadie, empezando por ti.