Convertir el dolor en Fortaleza

04.06.2020


Tu sanación de hoy será tu fortaleza para mañana

(Date un ratito, este artículo es un poquito largo jjj)

  

Son esas situaciones o personas que dices: es que "saca lo peor de mi" y encima piensas ¡Oh, soy un diablo! y te frustras, enfadas, echas la culpa al otro por provocar en ti esas reacciones que tanto te molesta tener porque no quieres estar así pero, también, porque no te gusta que "te vean" así. Nos parece tan "injusto" lo que nos pasa que no podemos evitar reaccionar a ello, tal vez, porque no queremos vivir eso y nos resistimos encarecidamente.

¿Qué herida habrá detrás para poner tanta resistencia?, y ¿por qué a otros no les molesta y a ti sí?

A lo mejor, te encuentras con: ¡es que no te pega!, ¿te lo han dicho alguna vez?, a mi sí... No es que no te pegue, es que están tan acostumbrados a que no revientes que no aceptan esa parte de tu demonio porque apenas la ven y cuando lo sacas fuera no se la esperan, sobre todo si es desde el descontrol, con una energía fuerte llena de agresividad y eso a los demás les choca mucho. Pero, tampoco es porque seas peor o más malo que nadie, no, es porque no sabes "controlar" esa energía agresiva de rabia por no haber sabido gestionarla y expresarla en su momento, no te enseñaron, no te permitieron expresar tu sentir del dolor (creo que no estoy diciendo nada nuevo, pero sigo expresando...).

Tal vez, te hicieron creer que estaba mal decir lo que no te gusta, aquello con lo no estás de acuerdo. Quizás no pudiste defenderte de una agresión (verbal o física) porque dependías del agresor y pensabas que no tenías derecho o veías que, si lo hacías, te dañaría más y para protegerte no te defendías y eso hizo que guardaras una gran frustración porque (muy dentro de ti) sabías que "tenías derecho" a ello o que merecías un buen trato, ser escuchado y atendido o "tenido en cuenta".

Si te sujetas las reacciones porque no sabes controlarlas, no quieres dañar ni crear un conflicto y no sabes cómo expresarlas, explotas cuando lo haces porque no las gestionas en tu interior contigo mismo, por eso salen con más fuerza o en situaciones de las que podrían opinar que "no era para tanto". Claro que no era para tanto, pero tu inconsciente se está revelando, para el...    "SI LO ES" porque está sacando la herida, no está reconociendo el momento presente en su verdadera forma, sino que está reaccionando a lo que es desde la herida guardada y no resuelta. Para la mente inconsciente no existe el tiempo y el pasado es también "ahora" por lo que la herida sigue presente

En cambio, hay personas que expresan su rabia o su enfado, descontento o desacuerdo de una forma más sutil sin provocar en el otro ese rechazo porque no le perciben, o le sienten, como una energía agresiva devastadora como puede suceder con el maltrato psicológico sutil, hay sutilidad en las palabras que se expresan porque se hace desde una energía "controlada" que caen bien, pero están llenas de maltrato y manipulación. Esto sigue siendo lo mismo, hay herida dentro que no se ha solucionado. Quien parece malo, igual no lo es y quien parece bueno, puede que no lo sea tanto, cada uno sabrá... (comprendiendo que hablo de etiquetas para el aprendizaje humano).

Sacar ese demonio, o parte de mal gusto que no quieres que vean de ti, para que no se estropee tu reputación y tienes miedo a caer... Lo que tanto te cuesta expresar porque creíste que tenías que ser bueno "siempre" como si no tuvieras derecho a enfadarte, a revelarte, mostrarte en desacuerdo..., con respecto a algo que te está dañando o atacando y lo ocultas hasta tal punto que, cuando sale, te avergüenzas de ti mismo, te sientes mal y te cuesta aceptar que "no eres perfecto". Si no lo aceptas en ti, tampoco lo harás en los demás y por eso juzgas cuando el otro se convierte en diablo, porque no lo has permitido en ti (mucho menos comprendido) y no se lo permites al otro, o sí lo haces, pero lo juzgas y te hace mucho daño. Y, no se trata de estar de acuerdo con eso, sino de "cómo se siente uno con eso".

Te callas y piensas que estas permitiendo que se porten injustamente contigo, que te lastimen o que hagan algo para lo que no has dado permiso, cuando lo más correcto hubiera sido que tuviesen en cuenta tus derechos y tu opinión, la que podrías tener al respecto de eso que te han dicho o hecho. Te enfada mucho que te traten de una forma determinada, que se burlen de ti de cualquier forma y te sientes ofendido, desilusionado, decepcionado y hasta temeroso, pero ¿de qué?

Tienes miedo de estar equivocándote con tu no reacción, o reacción que se percibe como exagerada. Hasta tu mismo puedes verlo, pareciera que estás dominado por el mismo diablo, sólo que a niveles bajitos, tal vez casi insignificantes, pero un diablo ¿cómo puede ser?, te preguntas...

Pues sí, tanto tú como yo, somos diablo porque somos humanos como el resto de los mortales.

En mi caso es como si dijera: soy diosa y diablo. Soy tranquila y nerviosa. Soy inteligente y torpe. Soy linda y odiosa. Soy todo a la vez porque todo depende de mis virtudes, habilidades y talentos, al igual que de mis debilidades y defectos (aunque para el espíritu nada de esto sea real). De mis pensamientos, creencias, juicios y miedos, pero lo que sale de mí en cada momento me está revelando lo que siento por dentro con respecto a eso que me sucede, mostrando mis heridas más profundas porque si no las tuviera, no reaccionaría. Miedo a que me vuelva a suceder porque no he puesto límites o no sé qué hacer. Porque sigo dependiendo de esa situación que ahora mismo no consigo cambiar y como no quiero que se repita el suceso, me revelo, me pongo nerviosa, me siento frustrada y me enfado. Me veo envuelta en una rueda de insatisfacción, frustración y miedo. Pero, a pesar de esto, he de ser compasiva conmigo misma antes que con los demás, ponerme a mi primero porque no puedo dar lo que no tengo, EL PERDÓN.

Para conseguir reírme de mi misma debo empezar por comprenderme, ser compasiva con mi sentir y actitud a través de la comprensión, si es necesario me pregunto ¿por qué me molesta tanto eso en concreto?, ¿por qué reacciono así? Aunque, más bien, sería ¿para qué...? ¿Para protegerme?, ¿para defenderme?, ¿para reivindicarme con...?...

Entender que la solución no está en la reacción o reaccionar a..., sino en su comprensión hasta conseguir tomar conciencia plena y que se diluya la herida.

En los textos del desarrollo personal ya se explica esto sobre la diferencia entre reaccionar y responder. Si me voy a las enseñanzas de Echart Tolle en las que habla sobre el cuerpo del dolor (las memorias dolorosas que tienen que ver conmigo y mi clan familiar, además de lo social) y que no sólo lo entendí, sino que podía verlo, ahí es donde está la verdadera respuesta a mi comportamiento. Verlo en los demás es más fácil, pero si consigo verlo en mí, entonces estoy a un solo paso de sanarlo.

Lo que nunca me atreví a decir...

Lo que nunca me atreví a hacer...

Lo que nunca me atreví a dejar o alejar de mí...

Por eso respondo con rabia, enfado, ira, tal vez cólera. Ese demonio que hay en mi sale a la luz para que lo vea, refiriéndome con "demonio" a mi actitud de reacción que viene de esas "HERIDAS" que no resolví porque no las saqué fuera o no las expresé. Por mi propia experiencia (hasta ahora), tengo la sensación de que, al menos (y coincide con algunas investigaciones), el 80 % de esas memorias no son mías porque no me identifico con ellas, pero están en mí y eso es lo que importa, qué más da de quién fuera. Si lo estoy viviendo yo en mis carnes será para que haga algo con ello, sino, no tendría sentido. Con respecto a mi, igual creí lo que no tenía por qué haber creído y eso sólo dependía de mi, por más inconsciente, ignorante e ingenua que fuera, sólo yo puedo decidir qué elijo creer y qué no. Después está lo que otros no resolvieron, ese 80 % que tiene para rato, pero habrá que seguir...

Si, encima, tienes una conciencia y puedes ver claramente que "no quieres dañar a nadie" y no te gusta ofender, ni te gusta opinar negativamente sin que te lo pidan (te sientes mal cuando tomas conciencia de las críticas) ni meterte en lo que no te importa o la vida de los demás, sobre todo si es para malmeter. No te gusta abusar, mucho menos maltratar...., esto se puede convertir en todo un dilema que te ponga entre la espada y la pared porque quieres que quien causó daño tenga su merecido o lo que tú crees que se merece (por tu dolor, además de creencias, opinión, juicio del suceso, etc.), pero "no puedes hacerle daño" (aquí hay una memoria, o "gran" memoria, de corregir el daño que se hizo dándole la vuelta, no importa "quién" -árbol familiar-). Vaya, el papel de ángel, en contraposición al papel de demonio tiene su miga también porque, a veces, quisieras no escucharle y si atender a esa voz que te dice: so..., ¿cómo puedes hacerme esto...?. 

No se trata de aprender a no enfadarse como represión del enfado, en sí mismo. Se trata de aprender a "GESTIONAR EL ENFADO", esa energía desbordante llena de rabia y frustración, reconociéndola, expresándola contigo mismo (primero), comprenderla y transformarla en paz interior. Es como si te dijeras: "Tengo derecho a enfadarme, pero aprendo a gestionarlo, en lugar de creer que no lo tengo y me guardo el enfado como herida no expresada acumulando..., y, finalmente, exploto como demonio furioso que arrasa con el otro". Si me tengo que mostrar, lo hago, pero desde un estado de paz interior porque he perdonado o me he perdonado.

Pero:

Cuando la opinión del otro no está antes que lo que piensas tú, ni tiene más valor que la tuya, el dolor se desvanece.

Cuando tomas conciencia de que tu valor es el mismo que el valor del otro, te haces amigo de la compasión, empezando por ti y así haces con el otro.

Cuando entiendes que no eres menos que nadie, comprendes que no es necesario reaccionar a lo que consideras la ofensa del otro y, sobre todo, NO COMPRAS su opinión, pero no por eso dejas de actuar, opinar si lo deseas o ignorar lo escuchado, tal vez la paz se haga de un lugar en ti por conseguir que esa opinión no tenga valor ninguno y no juzgas a quien la emitió.

Hay un aspecto de mi vida (al menos al que más reacciono y de ahí este artículo), que consigo lidiar con aquello que me molesta o no deseo manteniendo, con más frecuencia que antes, un estado de aceptación determinado generandome más paz, pero cuando menos me lo espero, zas, algo rompe en mi como una explosión inesperada que me controla y podría hasta preguntarme ¿de dónde salió esto? Muy fácil, de mi propia incoherencia por estar donde no quiero estar, hacer lo que no quiero hacer, escuchar lo que no quiero escuchar, etc. Y, a la vez, de mis memorias, aquello que creí que tenía que soportar, aguantar. Aquello que creí que tenía que ser así o no podía ser de otra forma y muchas más creencias, juicios y miedos. Puedo ver salir a esa parte de mi que parece un demonio y, por eso, mantener esto durante un largo tiempo cuesta lo suyo, pudiendo pasar de la tranquilidad a la explosión en cuestión de segundos. 

Esa es una de las consecuencias de las incoherencias, que no siempre puedes mantener la calma, pero hay que dar gracias ya que esas explosiones son para que puedas ver lo que puedes mejorar, lo que hay que cambiar o lo que ya no tiene sentido en tu vida. 

Difícil cambio para una mente acostumbrada a la queja y al victimismo (como la mayoría de los mortales) donde todo me lo hace el otro y yo no tengo nada que ver. Normalmente, se sale con la suya hasta que te cansas de sufrir comprendiendo que el otro no va a cambiar (o tal vez si, ¿por qué no?), pero no es de tu incumbencia. Tú sólo puedes mirarte a ti y ver qué quieres cambiar de tu actitud y que proviene de tus percepciones y se filtra con tus pensamientos, creencias, miedos, juicios (educación y mirar fuera de uno en lugar de mirar dentro...) para que te suceda eso, para que sufras por eso y lo mantengas en el tiempo. Que lo que opines y hagas pueda venir de tu corazón y no de tus memorias.

Recuerda "EL CUERPO DEL DOLOR" o "LAS MEMORIAS DOLOROSAS", son lo mismo, son las heridas tuyas o de tus ancestros, familiares y que denominan como clan, o árbol familiar, que no fueron resueltas y se quedaron "atrapadas". Las emociones son información, por lo que son "INFORMACIÓN ATRAPADA EN FORMA DE EMOCIONES"

Hace algunos años ya, cuando percibí la trampa del inconsciente manifestado en sus infinitas formas y en escaparates de lo más variado, máscaras a montones, (empezando por las mías) tuve la siguiente inspiración y la cual titulé: 

                                                                "COMO MARIONETAS"

..........

Divagando en el espacio cerrado

por las barreras del generador impasible de pensamientos,

cableado inmenso y retorcido,

telarañas que se pegan como lapas

agarrando la esperanza con infinidad de trampas,

¡menuda estampa!.

De sus redes nadie está libre,

es engendrado desde los comienzos lejanos y olvidados.

Tremendo equipaje nos llevamos por pretender saber algo,

oscuras memorias escondidas en esas telarañas retorcidas.

Pero los caminos superados son compensados

y de maravillosos premios van acompañados.

Virtudes mil en abril,

señales hay para dar y regalar,

cuidando la mirada que se esconde bajo la almohada.

Bellezas por doquier y alguna has de coger

tremendo escaparate, procura que no te ate.

Con destreza caminas por senderos donde guardianes anidan,

procura atender a los reflejos que veras en miles de espejos

sintiendo la brisa del susurro que avisa para que no te aflijas.

Si sigues despejando el camino de telarañas

los que van detrás de ti liberados se van a sentir.

¡Bendiciones mil para ti!


Quien no percibe ataque ni recibe daño es porque no hay "memoria dolorosa" que resolver y, por eso, cuando algo molesta, genera miedo, ofende, irrita, duele (sin tener por qué...) hay memoria que mirar.