Si no esperas nada..., la vida te sorprende más y más...

01.09.2019

Últimamente mi vida está llena de sorpresas maravillosas que se van quedando en mi corazón para siempre y es que, cuando menos te lo esperas, va la vida y ¡SORPRESA!. Algo que no te hubieras imaginado por nada del mundo, esa es la magia de la vida. Eso a lo que podemos entregarnos y aceptarlo para aprender lo que nos corresponde y vivir experiencias maravillosas con seres maravillosos. 

Hoy he vivido una sincronicidad totalmente inesperada, he conocido a Adonay (o Adonaí) con quien he compartido una conversación sorprendente. Me lo ha presentado el universo de una forma tan sencilla como la vida misma. Pero yo podía haber cambiado el curso de la experiencia según hubiera respondido a su presencia ante mi. La importancia de una decisión por mínima que sea ¿verdad Adonay?, si estás leyendo esto ;-) ... los dos dijimos lo mismo.

A veces, hay una historia detrás triste o, más o menos, dolorosa, difícil... No todo es de color de rosa, pero puedes convertirlas en un proceso de cambio increíble. Esa es la cuestión, saber cómo sacarle el aprendizaje y estarás listo para el próximo paso en tu camino, avanzarás.

Se puede aprender y cambiar, a pesar de que muchas personas en el mundo creen que no. Unos se acomodan hasta cierto punto o totalmente, mientras otros luchan, pero todos tenemos la capacidad de cambiar nuestra actitud ante eso que vivimos y que nos está lastimando, que nos duele o tememos, aun creyendo que nunca podremos salir de ahí. 

Empezamos por la aceptación y todo va rodando

Cuando menos te lo esperas el milagro sucede, pero no siempre lo percibimos porque no miramos en las profundidades de las sincronicidades.

¿Creen que es normal crear una nueva vida y que en el día a día se entrecrucen millones de personas, entrelacen, contacten, separen, mueran, nazcan... y un universo que no para de manifestarse, expandirse y sincronizarse, entrelazarse...? Todo eso es el MILAGRO, ya lo somos, pero estamos viviendo una experiencia física y mental de separación y nos creemos minúsculos, sin poder. En parte, comparado con el mundo y universo que vivimos es cierto, somos infinitamente pequeños, pero a nivel energético o como almas, conciencia, somos grandes.

Ciertas vivencias nos pueden generar traumas y bloqueos de por vida y cada uno se resuelve como mejor sabe y puede, aunque en este mundo hay de todo. Nada hay que dejar de lado, ni la parte material ni la espiritual porque todas forman parte de nosotros y si somos espirituales, lo material también lo es como manifestación propia, pero cuando nos identificamos con nuestras manifestaciones ya sea una casa, una ciudad, un amigo, un coche, el dinero..., lo que sea..., nos perdemos. La espiritual es nuestra esencia y la material es nuestra materialización o proyección.

Hoy he confirmado lo que ya está siendo integrado en mi interior y es que no se trata tanto de lo que se tiene o cuanto se tiene, sino de la experiencia en sí misma. Qué te enseña, qué te hace ver, qué aprendes de ella. No se trata de identificarte con la situación o las circunstancias y si pasas a la siguiente etapa porque has entendido lo que necesitabas saber, digamos que pasaste la lección, tú lección o aprendizaje determinado. 

A la vez que, todo tiene su valor por pequeño o insignificante que parezca. Todo sirve para algo. Los bolsillos pueden estar vacíos, pero un corazón lleno va manifestando bendiciones allá donde se aparece y sirve de ayuda en aquello en lo que está capacitado. 

Compartir un valor y una buena reflexión, ayuda como el pan que comemos si consigue hacer cambiar una actitud que nos salve la vida.

Por todo esto, como la experiencia tiene que existir, si o si, en este plano, la diferencia la marca lo que haces con esa experiencia, ese suceso con respecto a LO QUE TE HIZO SENTIR o te está haciendo sentir. Si respondes o si reaccionas. Si cambias para mejorar e ir camino hacia el bienestar personal y colectivo o repites lo que hasta ahora te había mantenido en una vida miserable (si es el caso) y para eso has de 

hacerte responsable de ti mismo, sin culpas ni juicios

Ahora reflexiono sobre el destino pensando que no es más que la suma de las experiencias con el objetivo de tu alma de forma que, según lo que aprendas de cada una de ellas y cómo respondas..., en lugar de reaccionar, así será el camino que recorrerás para ese/os objetivo/s o destino/s de tu alma.

A veces, cuesta mucho aceptar algunas situaciones, pero conforme vamos aprendiendo de una, la siguiente cuesta menos comprenderla, aceptarla e integrarla, así como alcanzar una mayor claridad sobre lo que deseamos en nuestra vida y lo que estamos dispuestos a hacer por ello. La suma de todos esos procesos nos va llevando a ser personas más sabias o a un cambio de conciencia cuando sabemos aprovechar y responder con proactividad y amor a lo que nos acontece. Dicho de otra manera, las circunstancias pueden doler según lo que sea, pueden causar miedo, pánico, dolor, pero mientras no te pierdas a ti mismo que es lo que me ha enseñado Adonay (entre otras cosas...), sobrevivirás a ellas y aprenderás. Te llevará a una sabiduría con la que podrás trasmitir a otros tu experiencia y cómo superarse a uno mismo. Eso es lo más importante que he aprendido hoy al encontrarme con una persona que sabe mantenerse a sí mismo en su esencia, sin perderse ni identificarse con sus circunstancias sosteniendo su capacidad de respuesta ante las adversidades, en lugar de reaccionar y perder la capacidad de ser consciente. 

La vida hace que sienta sus bendiciones y sus respuestas, así es que, déjate sorprender. Déjate bendecir por sus sorpresas, tengan la forma que tengan y así comprenderás sus mensajes ya que éstos son para ayudarte. La vida te habla constantemente, escúchala y serás consciente de que TODO es un milagro.

P.D. Conversaciones con Dios :)