Dime de qué careces y te diré lo que tienes que cambiar

16.07.2019


DIME DE QUÉ CARECES Y TE DIRÉ LO QUE TIENES QUE CAMBIAR

Triste frase, pero eso que tienes que cambiar puede empezar por un simple GRACIAS.

Si en lo que vivo, o en este momento, me siento perdido y no sé qué hacer, no me siento bien. No tengo ni idea de lo que me pasa, no sé nada de nada y es un desconsuelo porque me impide actuar o responder a las cosas de forma consciente y saber hacia dónde voy...

El "GRACIAS" puedo usarlo como mantra para remover y transformar lo que está creando mi sufrimiento.

Mi sufrimiento está representado por emociones y lo que interpreto sobre mi vida, eso que me sucede y no me gusta nada. Esas emociones vienen de pensamientos, creencias, miedos o juicios. Deseos, objetivos no cumplidos, expectativas, etc... Son la respuesta a esas experiencias, a la educación, a lo que veo y a lo que oigo..., en definitiva, un sinfín de causas, pero un simple GRACIAS sirve para todo.

Lo curioso es que la vida es incertidumbre pura y el camino se va abriendo hacia nuestro bienestar según vamos decidiendo o, tal vez, lo vamos cerrando. Todo depende de lo que decidimos en cada momento, de cómo respondemos a lo que nos sucede en el momento presente, estamos "eligiendo", tanto consciente como inconscientemente.

Las decisiones del pasado las puedes ver reflejadas en tu presente y éste, a su vez, será la causa de tu futuro.

Si en el presente sigues haciendo lo mismo o desde la misma actitud que en el pasado y te fue mal, ¿cómo esperas que el futuro sea mejor? Esperar resultados diferentes haciendo siempre lo mismo es la mayor locura que podemos hacer.

Voy a imaginarme que no sabes cuales son todos los pasos que tienes que dar, pero sí sabes que en la medida que vas caminando y vas respondiendo a lo que te sucede desde lo que sientes en tu corazón, el paso se dará por sí mismo. La clave está en conseguir tomar las decisiones desde el corazón y no desde la razón o la obligación, esos remordimientos: "es que yo creía que...", "creí que si lo hacía de esa forma todo se resolvería...", "creía que x cambiaría...", creía, creía...

Lo que muy pocas personas se han planteado alguna vez es que todo lo que elegimos, todos nuestros deseos, objetivos, metas, etc., tienen una base en común y es el "cómo queremos sentirnos", todo empieza por eso. Queremos sentirnos de una forma determinada y lo buscamos en formas externas, nos enfocamos en cuales serían esas formas que pueden hacer que nos sintamos de esa manera que tanto deseamos.

A veces hay que ser valiente porque nos asustan las de cisiones que tenemos que tomar y aquí no propongo tomarlas desde el miedo o la inseguridad. Aquí propongo practicar la paz interior para que esa actitud natural surja por sí misma y nos sorprenda, aun observando el miedo que nos provoca, pero lo hacemos porque sabemos que ha llegado el momento, sentimos que es hora de tomar esa decisión.

En mi experiencia he notado mucho la presencia de la frase: "es que no me queda otra...", no me queda otra que tomar una decisión que no sé dónde me llevará o cuáles serán los resultados en un futuro, pero sé que es la correcta "AHORA".

Estoy hablando de las situaciones límites, esas a las que llegamos porque tenemos que aprender sobre la diferencia entre una situación y otra, la que nos perjudica y la que nos beneficia. Los aprendizajes más grandes vienen de ahí. Los límites y las crisis sirven para eso. Son el momento oportuno para CAMBIAR algo.

¿Haces algo para cambiar? ¿Crees que tienes que hacer malabarismos o no tienes la información ni el conocimiento suficiente para eso? ¿Crees que te mereces cambios que te lleven a tu bienestar?

Hay una frase que dice: "Dime de qué presumes y te diré de que careces", pero ahora vamos a cambiarla por: "Dime de qué careces y te diré lo que tienes que cambiar", y puedes empezar por un simple "gracias"