Enseñando en positivo

27.11.2020



"Aunque he tirado este jarrón y se ha roto, porque iba muy rápido, siempre voy loquill@ jugando y no me doy cuenta, pero no pasa nada, yo me quiero y acepto lo que me ha pasado, soy un/@ niñ@ maravillos@ y voy a intentar observar más lo que hago o cómo lo hago y conseguir tener más cuidado la próxima vez. Gracias, gracias, gracias. "

Pero esto..., ¿de qué va?

Me ha venido, por todo lo que trabajo a través de la escritura terapéutica y saber de su poder para ayudar a ver y a cambiar, esa costumbre de castigar a los niños haciéndoles escribir el error que habían cometido repitiéndolo como una frase por escrito, una y otra vez, ¿verdad?, ¿cuántos no habrán vivido eso...?

Sabemos, al menos las personas con buena voluntad, que ningún padre/madre quiere dañar a sus hijos y, normalmente, intenta comprenderlos. Reflexionar sobre cómo llevarlos mejor, educarlos de la mejor manera posible...

Bien, pues hacerles escribir lo que han errado repitiéndolo una y otra vez es una forma obligada o forzada de reprogramarles en algo que no es "elegido,sentido" y dependiendo del estado del niñ@ y las veces que se repita eso, así serán sus efectos en algunos detalles de su personalidad, incluida la autoestima.

Empezando desde la base IMPORTANTÍSIMA de que una persona no puede mentirse cuando escribe, ¿qué sucede cuando nos obligan a hacerlo sobre algo que no queremos, no entendemos o no sentimos?

{Antes de seguir, dejo claro que me incluyo y les contaré que sólo tengo un hijo (mayor ya), pero ahora comprendo mejor todavía el por qué no quería más (además de asuntos míos personales de salud) y era porque supone una responsabilidad tan grande que me sentía incapaz, no la quería, aunque me gusten mucho, una cosa (como todos ya sabemos) es verlos y disfrutarlos un rato y otra muy distinta criarlos y "educarlos", uff... Así es que, pase lo que pase en la vida de cada uno con sus hijos, es de "valientes" estar ahí con ellos por el simple hecho de estar y aceptarlos (otra cosa es el nivel de conciencia que tengamos), lo demás es capacidad personal y aprendizaje. Hoy ya tenemos mucha información para poder ayudarnos y este texto es una gotita de mi colaboración ya que no me dedico al crecimiento personal de los niños sino al de los adultos}

Cuando se ha dado cuenta de que estuvo mal o que no estuvo bien lo que hizo (depende de la edad y la personalidad) puede sentirlo como "castigo" y que se puede traducir en:

"no tengo derecho a equivocarme"

"los errores siempre se pagan,no se perdonan"

"pedir perdón o darme cuenta no es suficiente" (si lo ha hecho o ha mostrado arrepentimiento)

"es injusto para mí" (porque no se le haya dado ni el derecho a contar, expresarse...)

"errar es malo"

"soy culpable"

"me obligan / estoy obligado a..."

{Para niñ@s sensibles: ¿miedo a cometer errores?}

Si el niño, conscientemente hablando, no entiende nada, sólo que se equivocó o que hizo algo que trajo problemas, enfados..., y lo sabe, bien porque se lo dicen los mayores y tiene que creérselo, o porque vio la consecuencia en la persona a la que dañó y que pudo ser otro niño llorando (por ejemplo) o cuando tira un jarrón (pongamos) y se rompe, el efecto de la acción que ha tenido es la rotura del jarrón y la consecuencia el enfado de los padres (lo damos por hecho para entender este mensaje). Pero el resultado del aprendizaje por parte del pequeño podría ser "romper un jarrón es malo", en lugar de insistir en que, "si corre un poco menos o con más cuidado" podría evitar que pasara eso; mirar un poco lo que tiene alrededor hasta que se acostumbre... En positivo y poniendo el foco en la actitud, el pequeñ@ irá entendiendo que no se trata de su persona, sino de la "actitud" que tiene. Así la identificación del niño sobre sí mismo o la idea que se haga de sí mismo no se verá tan perjudicada.

Que no es bueno ni malo ser más o menos nervioso, inquieto, sino que las consecuencias de ser más observador (dentro de su capacidad y para eso hay que decírselo) puede ayudarle a que le vayan mejor las cosas o a que tenga menos efectos, no que piense en las consecuencias desagradables como puede ser el enfado de sus padres que se graba sólo como autoridad y no como que el valor del niñ@ también cuenta. Así habrá menos desastres y, a su vez, comprenderá que es capaz de controlarse un poco, tiene poder sobre sí mismo, confiará más en sí mism@, pero sobre todo, tendrá una mejor imagen de sí mism@.

Creo que esto lo entienden todos y los especialistas en niños lo saben de sobra. Pero aquí lo que quiero trasmitir es con respecto a ese "castigo" como tal, escribir sobre el "error" del pequeño. Como se puede ver en esta última frase, esto se puede interpretar y asimilar como:

Error = castigo = malo = desvalorización /sufrimiento = inseguridad / dudas = incapacidad para actuar de forma sana, cuando "todos" cometemos errores ya que es imposible que no sea así.

O, quizás, no lo entienda tanto y, simplemente, sienta

"soy malo y esto es malo"

"merezco esto malo"

"no tengo derechos"

"no importa lo que yo sienta" = "no importo yo"

Es lo que siente el niño al escribir y eso es lo que se va a grabar cuando se le obliga sin más, aunque se le quede también la frase que ha escrito. Si esto es sólo un detalle ¿cómo no vamos a arrastrar memorias, tanto nuestras como las heredadas, si casi todos hemos vivido algo así y el ser ignorados (emocionalmente hablando) en algo o en casi todo?

Cuando es por rebeldía, ésta vendrá de algo... Nacemos sin saber y si no aprendemos una forma sana, seguiremos enseñando sin saber hacerlo sanamente...

Antes de que uno pueda darse por aludido practiquen lo siguiente:

"Aunque este artículo me sienta..., porque yo he hecho esto..., porque yo..., yo me amo y me acepto completa y profundamente, tal y como soy y soy una persona maravillosa". Es una forma de empezar a dejar de juzgarnos para poder iniciar un cambio en aquello en lo que estemos errando. 

Me lo han hecho y también lo hago porque lo repito sin darme cuenta, pero puedo cambiarlo. Tal vez, si aprendo a separar las actitudes de la persona en sí, empezando por mí, comenzaré a valorarme más y también lo haré con los demás, nunca es tarde mientras sigo aquí y tenga uso de razón, además de conciencia. Aprender a perdonarme a mí mismo es el primer paso para poder perdonar lo que no tolero en los demás. Comprender que mis errores no me identifican como persona porque no soy mis errores, estos sólo son parte de mis aprendizajes.