La soledad no es mala, pero "duele"

06.06.2019


Uno sin compañía es la soledad y ésta no es mala, "duele" y el dolor es el que mata


Hay solitarios por obligación, otros por despecho y también los hay por elección. Estos últimos, esos que eligen estar solos, aunque se relacionen de vez en cuando porque no son antisociales, simplemente, no gustan demasiado de estar constantemente interactuando con los demás, necesitan estar en soledad porque disfrutan de su silencio exterior y saben aguantar sus propias miserias, se eligieron a ellos primero. Aprendieron a estar sin reaccionar tanto a sus pensamientos y emociones y se sienten cómodos en sus momentos de soledad. En realidad, pueden ser personas muy sensibles, tal vez muy selectivas, pero sin pretensiones egoístas o juicios, sólo observan lo que les llega, si se sienten bien lo aceptan y, sino, se retiran.

Para algunos, al menos quienes son más sociales, pueden verles como algo raros, tal vez crean que tienen algún problema social, puede que sí, puede que no... Los que no lo tienen, en verdad, no necesitan de los demás para sentirse bien, les gusta compartir momentos con aquellos a quienes aman y aprecian, pero sin necesidad de pertenecer a nada ni a nadie, se sienten libres estén como estén.

Sólo yo puedo saber lo prisionero que soy de los demás. ¿Cuánto necesito de los demás para sentirme bien? Si dependo mucho de cuántas amistades tengo y de lo exitoso que soy, o no, entre mis amigos. Hay quienes ni si quiera tienen círculo social. Poder sentirse parte del mundo, ese que es parte de un todo sin apegarse a nada en particular. Sentir calidez por un desconocido que trasmite bondad o sufrir al ver un mendigo. Poder aceptar a aquel que cruza la acera y sin conocerle de nada, hablarle con la misma sinceridad que si le conociera de toda la vida. Todos pueden ser amigos, o no..., pero ninguno pertenece a ninguno ni a nada en concreto.

Cuantas veces habremos oído decir "la soledad es mala". Ni siempre solo, ni siempre acompañado, ahí estaría la virtud de quienes consiguen el equilibrio entre su soledad y sus relaciones sociales sin dependencia. Pero los que sienten la soledad como algo impuesto porque no la han elegido, les ha surgido, está sucediendo así y no saben cómo lidiar con ella, sienten un gran dolor y eso es lo que mata, el sufrimiento por estar solos. 

Hay momentos en los que se necesita ayuda, pero hay muchos otros en los que no es así. Hay momentos en los que apetece estar acompañado, aunque no se necesite, pero el hecho de necesitarlo de forma que, no importe con quien sino el hecho de no estar solo, es significado de depender. Quien no puede, o no sabe estar solo, no se conoce a sí mismo en profundidad porque siempre está influenciado por la energía, los pensamientos, creencias y emociones del que tiene al lado, más bien.

Miedo al miedo. Miedo a la soledad porque pueden ver sus propios miedos, esos que no soportan y no saben cómo combatir. Tienen miedo de sí mismos, de sus pensamientos, emociones incontroladas por sus heridas, sus creencias....

La soledad, o carencia prolongada de compañía, puede servir para aprender mucho de uno mismo y observar lo que se ve fuera, pero también puede servir para huir de uno mismo y creer que lo de fuera, esa compañía que parece tan buena..., nos va a traer la felicidad anhelada y cubrir el vacío que sentimos y que sólo nosotros estamos capacitados para llenar, todo es superficial.

La soledad no es mala, la soledad "duele" 

cuando se hace eterna, cuando es constante. Hay momentos para todo y si uno aprende a estar sin compañía, pero comparte momentos cuando surjan y apetezcan sin necesidad, sin depender del otro, estar por puro gusto..., entonces todo tiene su toque iluminado y maravilloso.

La soledad, uno sin compañía, es para enseñarte algo...