Recoge tus frutos

28.02.2021


En tu paz interior están todas las respuestas. Están las vías, los caminos correctos...


El perdón te ayuda con la liberación de los bloqueos. Los miedos ya no son tan grandes hasta que, finalmente, desaparecen. Ni siquiera tienes por qué afrontarlos si no es necesario. Primero los reconoces, después los entregas a esa parte divina que hay en ti y que lo sabe todo. Haces tus rituales internos y externos para que se produzcan movimientos, señales y mensajes de acción con respecto a ellos y así guiarte en la forma correcta ahí fuera, con las situaciones y las personas. Tendrás que afrontar y superar muchos bloqueos y aceptar la incertidumbre. Si ya hiciste todo lo que supiste y pudiste, ahora, sigues ocupándome de ti, la recompensa no tiene precio que se pueda valorar en este mundo.

La única manera de limpiar la situación es limpiando tus heridas. Tu paz es la paz de lo que vives. La paz es todo lo que necesitas para que todo aquello que te llena y colabora con tu estado de felicidad , se muestre por sí mismo porque "vibres" en armonía con tu verdadero sentir. Entrégate a tu propia felicidad y para eso tendrás que ser muy honesto/a.

No esperes lo imposible como expectativas ilusorias que jamás se cumplen, mira dentro y compara fuera. 

Pon los pies en la tierra y el corazón en la luz, 

esa que sabe hacia dónde ir, hacia donde mirar y cómo hacerlo.

Tu presente sanado dará un futuro brillante y si comprendes que mereces todo lo bueno y lo mejor, entonces las estrellas de la luz bajarán para ti obligando a la vida a entregarte lo que ya has reconocido como tu derecho y herencia de bienestar y felicidad.

Mira por ti haciendo cosas que te llenen y te conecten con tu verdadero sentir. Comulga con lo que refleja tu valor y mima a ese/a niño/a que tanto pidió, pero pocas veces le dieron y muchas menos le escucharon.

Sigue tu intuición, aunque te confundas por la falta de conexión con tu verdad más profunda, la irás recuperando. Acepta la ayuda que necesites ya sea para tu mente, emociones o tu cuerpo, date el permiso y el valor de ser ayudado/a de quien/es mereces porque cumplirán su función perfectamente. Suelta y libera tus propias cadenas cuidándote de la mejor forma que sepas y puedas en todos los niveles de tu existencia.

No esperes a nadie, nadie es más ni menos que tú, sobre todo, si con ello dejas de vivir tu vida y consideras que no eres merecedor/a de lo mejor, nadie merece semejante pedestal (¿llegaste a comprenderlo?) porque "todos" somos lo mismo, seres humanos aprendiendo en este mundo, viviendo, sintiendo mejor o peor, sufriendo más o menos pero, en definitiva, viviendo lo mejor que sabemos.

Si tú no eres quien eres o, tal vez, quien quieres ser, tampoco puedes serlo para otros y, hasta entonces, el éxito en lo que es valioso para ti tendrá que seguir esperando para mostrarse pero, como lo está deseando, permite que así sea siendo coherente con tu sentir, no te saltes nada o hagas piola, empieza (si quieres) por tus pensamientos, emociones, sentimientos y así vas avanzando.

Tu jardín lo cultivas tú y cada cual el suyo, después lo compartes

Lo siento, perdóname, gracias, te amo.

Bendita sean todas las experiencias y las personas que me empujaron a mirar por mí, en cualquiera de sus formas, porque ahora me permito mucho más..., a favor de mi felicidad y mi bienestar más profundo, todo gracias a ver lo que hay detrás de cada persona, lo que me hacía o me hace sentir, cada emoción, situación. Mirar cada síntoma de mi cuerpo, las señales y los mensajes de la vida...

Bendita sea mi actitud de "aceptar" el aprendizaje y mirar hacia dentro, en lugar de perderme fuera y seguir dando vueltas sin fin. Si quiero ganar puntos para mi alma, he de evolucionar y cuando regrese a mi verdadero mundo, a mi verdad existencial, habré llenado el cofre de tesoros para el ser divino que soy y no para el hombre.

No elijas al hombre, elige lo que quieres sentir

No seas para nadie, mejor, acumula puntos para tu cofre divino, aunque compartas tu vida aquí.

Tu divinidad pide evolución y ésta quiere amor, comprensión, perdón, liberación. Mirar hacia dentro y llenarse de vida desde ahí. Soltar y dejar ir. Amar de verdad. Fuera caretas y apariencias. Todo un mundo que transformas desde tu interior.

Si te quedas sin mirar hacia donde debes porque crees que el destino vendrá a sorprenderte sin que nada cambies dentro de ti, te llevarás la sorpresa de que ese destino es la rueda del ratón que nunca sale del camino, nunca termina. El destino lo cambias tú cambiando lo que corresponde de que así sea. Si permites que sólo las memorias dirijan tu vida, entonces serás preso de ellas eternamente porque viniste a resolver las que se quedaron atrapadas y no a repetirlas, principalmente, si están bloqueando tu existencia aquí. Hablamos de penas y sufrimientos que se repiten una y otra vez, de una forma u otra. El destino está esperando que lo cambies cambiando esas memorias. Aquello que desconoces y que está dentro de ti determinando un camino, siempre será tu destino si no lo miras de frente y lo transformas.

El destino es la consecuencia directa de tus memorias y la elección de tu alma, no es si te ha tocado a ti o al otro la buena o mala suerte. Algo hay en ti para que en tu vida se manifieste lo que hoy vives y tienes. Mira y vuelve a mirar, siempre hay algo escondido más allá de lo aparente. Hay cosas que son una finalidad o un fin para tu alma, pero aquí siempre puedes cambiar de opinión y si tu alma o tu ser más profundo no te lo quiere permitir, puedes estar seguro/a de que, por mucho que hagas, nada va a pasar o, tal vez, tu vida se va a parar de alguna u otra forma para que puedas ver, aunque eso no significa que lo hagas, depende solamente de ti pero las señales siempre están ahí.

Como alma elegiste muchas cosas, pero en la vida quedas atrapado/a en las que no te hacen bien o tal vez te mantienes dormido/a en la comodidad. El ego hace que cojas sólo lo que le interesa, pero tú no eres el ego y eso ya es gran descubrimiento. Haber puesto todas las miras en él y las memorias hace que tengas miedos y actúes como un/a cobarde, aunque esa no sea la vida que mereces, hay otra mejor.

Si estás hecho/a a imagen y semejanza de Dios ¿por qué estás como estás? Tal vez hayas elegido (como ser divino, alma) eso como experiencia o, quizás, has confundido a ese Dios por creer (o hacernos creer) que él te señala jugando al pito pito gorgorito y, ea, te tocó... Pero si Dios es todo, es vida, fuerza, manifestación, creación..., ¿qué eres tú entonces?

El mundo interesado te quita el poder pero tú eres libre de elegir, otra cosa es que lo sepas.

Lo siento, perdóname, gracias, te amo.