Ser bueno no es suficiente

06.02.2019


                  Ser bueno no es suficiente cuando tu salud está en juego.

Siempre he dicho, desde que tomé conciencia de esto, "para bueno un perro" y es que aprendo que no se trata de ser bueno o malo, partiendo de que buenos somos todos mientras no se demuestre lo contrario. Se trata de ser coherentes con nosotros mismos.

A veces las cosas duelen, pero mejor que duelan un rato a que lo hagan toda la vida o, incluso, acaben con ella. En la historia de muchas personas suceden constantemente situaciones y experiencias que me inspiran a escribir sobre este tema, incluyendo las mías propias.

Soy buena, pero mi vida es un desastre.

Mi vida es un desastre porque no he aprendido a mirar por mí. No sé manejar mi mundo ni elegir correctamente a quienes me pueden ayudar. Optar por aquello que más me conviene. No tengo confianza en mi.

Soy buena, pero mis relaciones no funcionan.

Mis relaciones no funcionan porque no estoy con quien realmente merezco ni se disfrutar de mi soledad, todo porque no me valoro adecuadamente.

Soy buena, pero no consigo hacer aquello que deseo.

No consigo lo que deseo porque en lugar de centrarme en lo que mi corazón desea, me preocupo de lo que otros esperan de mí y me ocupo de sus sueños sin haber cumplido primero los míos. Cuando todo se hace en su justa medida, nadie sufre. Hoy por ti, mañana por mi, porque yo también merezco. 

Soy buena, pero me maltratan y abusan de mi confianza.

Me maltratan y abusan de mí porque no he aprendido a poner límites. Nadie me enseñó a respetarme ya que ellos también fueron abusados, pero nunca es tarde para hacerlo, no importa la edad que tenga.

Soy buena, pero siempre hay alguien que me hace sombra.

No me hacen sombra sino que doy más importancia al éxito o capacidad del otro, que a mis dones, a lo que hago con ellos y mi propia confianza.

Soy buena, pero siempre hay alguien que se burla de mí, supuestamente, sin mala intención.

Se burlan de mí porque doy valor a sus burlas. Porque compré la opinión de otros ya que me pilló en una etapa en la que necesitaba de apoyo y protección y nadie me ayudó a entender que la solución está en no darle poder a las palabras ni gestos ofensivos de nadie. No compres aquello que no te gusta o no te mereces, siempre hay cosas mejores...

El inconsciente no entiende de burlas, se lo toma todo muy en serio, se lo cree todo por lo que, quien se burla de ti utilizando aspectos que te causan dolor, es porque desde su inconsciente quiere ofenderte y burlarse, no juzga si está bien o está mal y viene a enseñarte que le ignores o que pongas limites. Es como las peleas de los niños que se atacan porque están defendiendo lo que quieren, pero lo más importante es que tu inconsciente también se lo cree y como lo crees, lo atraes.

Soy buena, pero pocos expresan a boca abierta la bondad de mi corazón.

No expresan, no reconocen ni hablan de mí a boca abierta porque yo no me doy el valor que merezco ni soy capaz de reconocerme con ese derecho. También tienen miedo porque no todos se atreven a ser sinceros y honestos, mucho menos atreverse a hacer aquello que consideran propio de valientes y se esconden. Pero no se trata de que tengan que hablar de mi, sino de que si es lo apropiado, no se mojarán por mi. 

Si tu mundo está lleno de cobardes es porque tú eres cobarde contigo mismo porque no confías en ti y, si tú no confías, los demás tampoco lo harán ¿por qué han de hacerlo? y ¿para qué necesitas que se mojen por ti?

También puede ser que no quieran llamar la atención y la humildad mantiene al personaje detrás del telón sin necesidad de ser el protagonista de nada ni mejor que nadie, ya que no se trata de eso y es más sutil de lo que parece, pero aún así, el valor se lleva por dentro y es uno quien debe reconocer su propia honestidad y actuar en consecuencia.

Soy buena, pero siempre me llevo palos de quienes aprecio.

Me llevo palos de quienes apreciaba porque me apoyé en ellos o les di más valor a ellos que a mí misma. Porque les di más poder a sus palabras y sus vidas que a la mía propia. Porque nunca me hice mayor..., me quedé en la niña pequeña, esa niña que los necesitaba. Por eso les exijo, les reclamo, les juzgo... ¿qué me pasa a mi para necesitar tanto...?

Soy buena, pero pocos entienden y respetan mi sensibilidad.

Pocos respetan mi sensibilidad porque subestiman mi capacidad creyendo que no me doy cuenta de lo que hay más allá de sus apariencias y todo porque tengo la sutileza y la amabilidad suficiente para no provocar (o lo menos posible según mi estado de conciencia) daños innecesarios en los demás porque siempre he dicho: se dice lo bueno. Aún así, no te recomiendo que esperes nada de nadie, ni siquiera de mi. No esperes que te entiendan porque tus expectativas te harán sufrir.

Lo malo, si no te lo piden, pero sobre todo, si no sirve de nada, que no es para ayudar a tomar conciencia de las cosas sino que es por el simple hecho de juzgar, criticar y tener razón, cállalo porque siempre será tu opinión y todos tienen la suya, también pueden meterse contigo o, al menos si la das, pregunta primero ¿puedo darte mi opinión? ¿por qué doy por hecho que al otro le importa mi opinión?

Además, quienes no saben apreciar tu sensibilidad, no merecen que pierdas energía con ellos. Es mejor que te enfoques en aquello que te corresponde, pero no culpes a nadie, cada uno es como es y hace las cosas lo mejor que sabe. Sólo tienes que hacerte responsable de ti mismo y elegir la forma en la que deseas participar en este mundo, además del camino que quieres coger y que cada uno se ocupe del suyo. Sigue en la dirección que mereces.

¿Para qué sirve ser buena entonces? Medita al respecto..., pero seguro que ahora te resultará más fácil decir:

Prefiero ser YO MISMA a ser buena,

pero tampoco se trata de ser lo contrario, sencillamente, los buenos se enferman más que los que son coherentes con ellos mismos. Tienen claro lo que quieren y se respetan a sí mismos. No se sienten mal por lo que hacen y, si no son del todo honestos, no tienen remordimientos de conciencia. Así es que, ten claro a partir de ahora que:

Ser bueno no es igual a ser coherente ni a estar sano. Ser bueno es tener buena conciencia, nada más.

¿Quieres ser bueno o tener salud? ¿Por qué no las dos cosas? Tener buena conciencia y tener salud siendo coherente contigo mismo, pero no busques la adulación de nadie con tus buenas obras porque, de nuevo, estarás dando el poder de tu vida al otro ya que necesitarás del otro para sentirte bien, eso seguiría siendo una actitud errada.

Ponte la mano en el corazón y perdónate por maltratarte tanto utilizando a los demás para anularte, ofenderte, criticarte. Echarte de sus vidas, rechazarte, abandonarte y provocarte. Por necesitar tanto del otro y ceder tu poder. 

Sigue adelante aunque tengas que cambiar de camino y, a veces, es lo mejor que puedes hacer.